Cada escala del viaje tiene un punto de apoyo en tierra, los brazos tendidos al cielo y la mirada puesta en la mar. Cinco mujeres de la Grecia clásica, alter egos de la autora, buscan, en este cuaderno de bitácora en prosa poética, el anclaje del pasado, el impulso del presente y la promesa del futuro. Siempre bajo el reclamo de Ítaca. Quizá este destino, Ítaca, la más homérica de todas las islas, sea nave, brazo de
mar, bajío, escollo, tormenta. También naufragio. Tal vez deba transitarse de babor a estribor, de proa a popa, desde su vórtice hasta sus entrañas. Pasar de lado por la canal, girar la cabeza para no verla, doblar el cabo, reposar un instante en su regazo, impulsar las velas al viento, demorar el regreso a puerto. Cinco islas para un solo brazo de mar. Pudieran ser ciento




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