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No todos volvimos de Troya

XXV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca

(9 valoraciones de clientes)

12,95

A partir del mito de Odiseo y Penélope, Maru Bernal interpreta en sus versos el mundo actual desde la tradición de la cultura clásica.

Colección:
Autor:
Páginas: 128
Formato: 15 x 18 rústica con cuadernillos cosidos al hilo
ISBN13 978-84-19124-30-2

SKU: VER076 Categoría:
Descripción

Penélope y Odiseo han vuelto. «Los mitos quieren liberarse de lo trágico y», según la profesora María José Bruña Bragado, «a veces, solo a veces, lo consiguen. Estos versos encendidos proponen, siempre al sesgo, una mirada a la encarnadura, a lo más tierno y ferozmente humano de nuestra tradición; una mirada a la manera de contar y de contarnos que hemos aprendido de generación en generación, volviendo una y otra vez al principio. Quizá sea porque es ahí donde reside nuestro presente y encontraremos las claves de nuestro futuro». Este libro ha obtenido el XXV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.

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Valoraciones (9)

9 valoraciones en No todos volvimos de Troya

  1. Javi González

    Heme aquí. Tomando un café adorando al Sol y leyendo tus poemas.
    Algunos son pizpiretas y juguetones pero la mayoría contienen mundos deleitosos.
    Deleitosos en su contemplación.
    Experimentarlos los imagino un chute de vida con su conglomerado de felicidad, placer y dolor.
    En cualquier caso, muchas gracias, Maru, por mostrarme estas rutas.

  2. Javier González Alonso

    Contemplar cómo se forman esos paisajes y esos mundos ha sido un auténtico deleite; a medida que avanzas en la lectura, sientes un estallido de vida, con su conglomerado de felicidad, placer y dolor. Gracias por mostrarme estas rutas y por llevarme al Mediterráneo de tu mano.

  3. Regina Navarro Sainz de la Maza

    Versos de diez lecturas, cien viajes, infinitos recorridos.
    Un gozo descubrir en cada palabra un recuerdo y un aprendizaje.
    Una gran obra de una bella mujer.

  4. Bea

    Un libro maravilloso, poemas clásicos traídos a la actualidad. Me han trasladado de nuevo a mi infancia (recuerdo a mi abuelo picando el «dalle»); los olores (eres capaz de transmitirlos), los sonidos… Una auténtica explosión de los sentidos, sensaciones… a través de la poesía; la nostalgia de lo vivido (recordada con tanto cariño)…
    La portada impresionante, la fusión del hombre con la naturaleza, al fin y al cabo, la vida, la unidad entrelazada… Todo UNO.

  5. Ana

    Es un gustazo dejarse apresar por los brazos y redes de tantos seres míticos… tan nuestros, tan actuales, tan tuyos.
    Tus palabras están llenas de inquietantes llamadas a urgar en nuestros propios sentimientos, nuestros miedos, ilusiones, las frustraciones. Un lujo compartir todo lo que regalas.

  6. Gabriel Rodríguez

    Los dioses familiares, los dioses del hogar, las heroínas, los que viven con nosotros y prolongan la dimensión espiritual de la vida. Maru Bernal ha tendido un arco para convocar a lo cercano ausente, a las heroínas y los dioses que regresan para regalarnos sus emociones, sus amores paradójicos.
    Me ha gustado el título, más que el de otros poemarios anteriores, porque en él ya está la tensión, la paradoja entre lo que es y lo que pudo haber sido, entre el deseo y la negación o el rechazo, que extiende su tensión poética por todo el libro.

  7. Jacinto Violeta

    Redondo del primer al último poema, magníficos ambos ; mientras en el interior navegan en perfecta armonía todas las peripecias que a nuestra especie atañen, vistas desde esa perspectiva tan especial como es el mundo metafórico de los mitos, el primero abre la civilización occidental, el último deja en el aire una reflexión.
    Desde el canto, omnipresente, a la vida, el amor y la sensualidad de Dafne, pasando por la duda, razonada, de Perseo o el viaje de Orfeo «arrastrado al infierno por la premura de su deseo».La constancia del farero aguardando a su naufrago… el ansia del viajero… la certeza del alba. Todos, dioses y hombres, bajo la mirada aviesa de las hermanas parcas, ¡amar a cielo abierto!.
    Lo escrito: toda una exhibición de sensualidad, sutilidad y belleza, de Fenicia a Nostos.

  8. ERNESTO CALABUIG

    Me embarqué en este poemario de Maru Bernal y lo leí de un tirón, disfrutándolo mucho, como el propio viaje en el espacio y el tiempo que propone. Me ha encantado cómo se recrean las viejas, arcaicas, sensaciones, sonidos, aromas… y la vuelta y reinterpretación que la autora le da a aquel mundo y a los mitos, a veces con elementos contemporáneos y hasta anacronismos (el botox, los surfistas, sus neoprenos o la invasión turística de las islas hasta que cae la tarde). La palabra resuena como en «Lorquiana Eco» y en tantos lugares del texto, rico en imágenes poderosas, como en ese regreso de Caos, cansado y anciano, ante Gea. Hay también una gran sensualidad del cuerpo, del deseo, en el poema a Dafne, o en Dánae en la noche, o Helena en «La partida». Está también ese inconfundible Mediterráneo natal de la poeta, de fondo, como un ambiente que se palpa o que se describe con la precisión de esa isla en XIV, p. 103. Mucha belleza en Sacrificio I, en las imágenes que elige, en la elegancia descriptiva. Versos tan certeros como «Insuficiente arrojo resultó ser el de la vida» o «temida vejez, bendito anonimato». Y esa piazza del siciliano en la tarde: «Sobre la mesa de mármol gastado su viejo ejemplar del Gatopardo».
    Mucha belleza en este libro. Una alegría haberme sumergido en él. .

  9. Gabriel Rodríguez Pascual

    “No todos volvimos de Troya”, un poemario de la paradoja.

    ¿Pertenecemos, a la vez, al grupo de los que fuimos a Troya, que incluye a los vivos y a los muertos, y sólo a los que sobrevivimos? ¿Pertenecemos, a la vez, a los muertos y a los vivos? Se anuncia una tensión constante, paradójica, el juego de la ambigüedad:
    El erotismo del toro, la paradoja: la primera migrante, Europa.
    Teseo, el amor humano y la pérdida. Ariadna, ahíta de placer, sueña con el abandono.
    El mito traído a la playa cotidiana; Pirra, cuando hace lo más importante, perpetuar la especie humana, no sabe lo que hace.
    Nix, la noche, Érebo, la oscuridad: la Noche que teme a la oscuridad.
    Moiras, Parcas, Fatum: la diosa rebelde que, paradójicamente, ama la vida, las brevas, el canto de las chicharras, el calor del sol.
    Argifonte, matador de Argos, otra vez la paradoja; para Argos, la liberación es la ceguera.
    Lorca y Eco: la muerte de Eco da vida de la naturaleza.
    Prometeo, un acto impulsivo que se troca, paradójicamente también, en la mortífera arma del libre albedrío.
    Caos, enternecido, toma las manos encallecidas de la Madre Tierra, la ternura de Dafne que se abre al deseo una vez convertida en tierra, Perseo, muerto de amor ante la mirada de Medusa, Asterión que conoce, paradójicamente, la salida del laberinto aunque nunca se ha aventurado a cruzar sus límites…

    Todas estas paradojas, apoyadas en bellas metáforas, multiplican su significado y confieren belleza y hondura a un poemario de infinitas interpretaciones, tantas como lectores.
    Reseña de Gabriel Rodríguez Pascual

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