El exotismo y misterio de Japón hace ya tiempo que entró en la poesía española de la mano del haiku. La maestría de autores como Sokan (1465-1553), Moritake (1473-1549) y Basho (1644-1694) sedujo a Valle-Inclán, Díez-Canedo, Antonio Machado y José Juan Tablada. Alicia Mariño vuelve a visitar por segunda vez este territorio del verso japonés, en un ejercicio donde conviven en armonía poemas contemplativos e introspectivos con otros melancólicos y gozosos, amorosos y de desengaño, de vida y muerte. Un encuentro entre la cultura de Oriente y la tradición europea y occidental, un acercamiento entre dos sentimientos donde la presencia de la naturaleza y el carácter efímero de la vida se dan la mano desde dos esquinas del mundo.




Valoraciones
No hay valoraciones aún.