En una época de inmediatez, donde nada parece perdurar más allá de un instante, unas flores de plástico —perenne sucedáneo de lo real— remiten, por paradójico que suene, a aquello que importa y permanece. Flores de plástico indaga en la parte esencial de lo cotidiano, desde lo que brota de la naturaleza hasta lo artificial. Lindando en ocasiones con el panteísmo, con una espiritualidad escéptica, ahonda en el paso del tiempo, la necesidad de crear vínculos para vencer la soledad o en los sedimentos depositados en la memoria, entre otros muchos motivos tan universales como probablemente inagotables. Con este poemario, José María Higuera ha obtenido el XXIX Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.







Valoraciones
No hay valoraciones aún.