Como es sabido, el agua puede ejercer como metáfora y símbolo de prácticamente la totalidad de las cosas. No en vano, el cuerpo humano es sobre todo agua. La poesía, como una manera de contemplar la vida, de sentirla en su lenta deriva, también se va vertiendo gota a gota, desde una clepsidra que se erige en invisible. En este poemario, donde el agua se vuelve tránsito de todos los veneros y esperanza de todos los oasis gracias a versos pacientemente decantados, Teo Serna levanta acta, se bebe el agua o riega con ella plantas inexplicables para así encontrarse con Monet, Rembrandt o Turner.







Valoraciones
No hay valoraciones aún.