Este libro, en el que el autor aboga porque «los últimos días sean tus brazos, nuestros brazos, ciervos milenarios», ha obtenido el XXVII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.
Un recorrido por ese lugar simbólico del bosque en el que se entrelazan el signo y la naturaleza de la que surgen las interrogantes del existir y de la creación misma.
Un alarde virtuoso que salta de la prosa poética al haiku, la seguidilla o el verso blanco, con homenajes a autores de cabecera y un romanticismo cotidiano donde no faltan el erotismo y el humor.
Un poemario epistolar de mujer a mujer, de cartas que surcan el Mediterráneo de orilla a orilla y conectan a cada una de estas mujeres de agua y tierra mientras otean, incansables, el horizonte.
«Somos un pueblo triste, un pueblo estático», escribió Lorca, que encuentra las raíces del cante jondo en el mundo gitano, que para él es un puente de unión entre su tierra y el atávico «Oriente impenetrable». Raúl Arias ilustra esta edición fijada por Luis Alberto de Cuenca.